



Jóvito Rengifo
Wilfrido Padrón
Metiendo ojo en mi baúl de todos los tiempos me encontré con esta simpática fotografía de dos atletas yaracuyanos, dos boxeadores que a punta de trompadas lograron un sitial de honor en el escalafón deportivo nacional. A la izquierda Wilfrido "Morochito" Padrón y a la derecha Jóvito "El Látigo" Rengifo.
Entonces dije: voy a escribirle algo, aunque sea un pie de leyenda a esta interesante imagen tomando en cuenta que el nervio social de un pueblo, de una sociedad, la constituye su gente en sus valores. De allí viene la sustancia para que la crónica y esa sociedad y ese pueblo vivan juntos. Esta fotografía habla sola porque vive en los años que le han antecedido y vivirá porque la crónica la hizo suya para que ella también, agarradas de las manos, trasciendan, vivan juntos.
Padrón y Jóvito agarraron sus maletas y se fueron a preparar como boxeadores en Caracas. La cosa no era tan fácil que se diga. No había bachaqueros, pero no era tan golilla vivir en Caracas. Consiguieron trabajo en una carnicería del Supermercado Victoria en Montalbán, propiedad de unos maracuchos. En el piso superior de la carnicería había una tasca donde de vez en cuando veían algún yaracuyano, especialmente políticos, metiéndose suculenta papa y buen escocés.


